Datos, no opinión: claves para decidir mejor

Gracias a la revolución cloud y la disponibilización de herramientas de Inteligencia Artificial y procesamiento de Big Data, las organizaciones tienen en sus manos la posibilidad de transformarse por completo. 

Suena el teléfono y una voz irritada (puede ser la de cualquiera de nosotros) pide por favor que no lo llamen más. Dice que ya le ofrecieron esa promoción al menos dos veces esa misma semana y que no quiere aprovecharla. Pide que crucen los datos, pide que se ahorren el trabajo. Agradece con impaciencia y espera que no vuelva a ocurrir.

La era de los datos elevó la vara. Usuarios cada vez más informados, perspicaces y selectivos están en el centro de las estrategias de compañías que necesitan hacer sus procesos cada vez más eficientes para no perderlos. No “cruzar los datos” es un riesgo a esta altura del partido. Redunda en ineficiencias, gastos innecesarios y, como enseña la anécdota del principio, un fuerte desgaste. Afortunadamente, los datos son también la solución. 

Desde restaurantes que utilizan la data de las apps de delivery para optimizar su stock u ofrecer precios más bajos en horas estratégicas hasta compañías de energía renovable que predicen las fallas de sus turbinas eólicas con los datos que entregan sus sensores, el enriquecimiento de la información está cambiando la manera de hacer y pensar los negocios. Esta democratización de la tecnología es posible sobre todo gracias al desarrollo de la tecnología cloud, que bajó los costos del procesamiento de datos y puso a disposición miles de herramientas de Inteligencia Artificial que eran inalcanzables apenas unos años antes. El crecimiento y descentralización de los inputs de información que llega desde los dispositivos móviles hubiera sido inmanejable (e impagable) con tecnologías previas. Pero la tecnología ya está allí, a un click de distancia, y la fricción permanece. El principal desafío contemporáneo no está en el acceso al software y mucho menos al hardware sino en el cambio de mindset. Construir una cultura de datos requiere voluntades y sistematicidad bajo la convicción de que las mejores decisiones, como oímos repetidamente durante la pandemia, son las decisiones “basadas en la evidencia”.


Inteligencia de negocios


El mapa no es el territorio, pero sin mapa, el territorio se vuelve opaco y hasta hostil. La matriz Data-Driven Decision-making (DDDM) es una práctica extendida para la recopilación y análisis de datos relevantes para respaldar las decisiones. Supone ordenar a la organización en función de variables observables que permitan construir el terreno firme sobre el que cada decisión puede ser correcta o incorrecta. En GeoPagos creamos nuestra área de Business Intelligence para profundizar esta estrategia y aumentar la visibilidad de la operación.

Nuestro modelo es B2B2C, en el sentido de que nuestra capacidad de agregar valor se prueba directamente en la experiencia de los usuarios que utilizan directamente las soluciones que desarrollamos junto a nuestros partners. En un mercado de constante innovación, donde confluyen la seguridad y la simplificación para una experiencia intuitiva, el análisis de datos es una obligación. En GeoPagos analizamos puntos estratégicos como el onboarding, las fricciones recurrentes o el dropout para optimizar procesos y modelar escenarios de mejora.

En BI integramos data proveniente de todas las fuentes de información disponibles, a través de procesos y herramientas de integración ETL: Extracción, Transformación y Carga. Este primer eslabón del proceso es fundamental. Se trata de obtener los datos correctos, “limpiarlos” para unificar formatos y luego cargarlos en nuestro datawarehouse para que estén disponibles para el análisis. Explotamos la información con modelos estadísticos, con el fin de generar predicciones y detectar insights. Lo que buscamos es comprender la dinámica del comportamiento de usuarios, frecuencia de compra, transacciones anómalas, pérdidas de usuarios, entre otras cosas.  Por último, pero no por eso menos importante, se llega a la visualización. El verdadero valor de ese análisis lo generamos con reportes y dashboards en real time. De esta manera, todas las personas involucradas en el proceso de toma de decisiones pueden tener real control de las variables. 

La privacidad y la seguridad de los datos es un punto crucial en este proceso. Las decisiones data-driven son verdaderamente robustas en entornos de confianza, y por eso la información permanece encriptada durante todo el proceso. 

Estamos convencidos de que las decisiones basadas en datos nos permiten enriquecer la relación con nuestros partners. La información precisa, segura y ordenada sobre el comportamiento de los usuarios es lo que a fin de cuentas define nuestra capacidad de acción. Lo asombroso de los entornos digitales es que esa acción es inmediata. Pero para correr, primero hay que pisar sobre terreno firme.


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por

Agustín Hernández

Business Intelligence Manager
Publicado el
May 18, 2021